Segue, para conhecimento. 

 

A 50 años del Cordobazo. La insurrección urbana que hizo converger a obreros
y estudiantes contra el régimen autoritario de Onganía.

Desde hacía 3 años, el movimiento estudiantil estaba movilizado en todo el
país contra las intervenciones en las universidades. La represión ya se
había cobrado muertes en los días previos en Corrientes y en Rosario, que
provocaron como reacción movilizaciones, asambleas, marchas en todo el país.

Por otra parte, habían quedado suspendidas las negociaciones salariales, y
las dos CGT - Azopardo y de los Argentinos - confluirían en un paro el 30 de
mayo de 1969. En Córdoba se tomó la decisión de iniciarlo a las 10 hs del
día 29, abandonando los lugares de trabajo y marchando hacia el centro de la
ciudad. Las marchas fueron interceptadas y reprimidas. 

 El mayo cordobés, en sintonía con lo que había sido el mayo francés un año
antes, fue reflejo del descontento acumulado a lo que se sumó el impacto de
la represión y la adhesión de los vecinos de los barrios que fueron testigos
solidarios del desbande de las columnas. El saldo de muertos, heridos y
detenidos y la experiencia de organización marcó un punto de inflexión
contra la dictadura y abrió serios debates respecto de cómo seguir y en qué
dirección. 

La consigna de "obreros y estudiantes unidos y adelante" sintetizó la
respuesta popular y marcó camino.

A cincuenta años de aquel evento señero en la historia de las luchas
populares, obreras y estudiantiles, nos encontramos, en el contexto de la
crisis generalizada que provoca el neoliberalismo, con situaciones extremas
de falta de trabajo, de precarización laboral, de cierre de industrias, de
desfinanciamiento de los sistemas de salud, educación, científico y
tecnológico.

Hacer memoria y reponer en el discurso de los tiempos el hecho, sus
protagonistas y sus implicaciones posteriores es un deber político y
científico. Retomar aquellas banderas de reclamos en la coyuntura actual es
un deber militante. Comprometerse hoy en la búsqueda de caminos que una vez
más apelen a la unidad, como aquellas consignas que nunca perdieron
vigencia, es un imperativo.

Desde nuestras posiciones de docentes e investigadores de la educación y de
la historia de la educación, tenemos la responsabilidad no sólo de la
recuperación sino de la actualización, de poner a disposición y en acto
aprendizajes que ayuden a pensar en mejores oportunidades de vida hoy y
hacia el futuro.

Nos sentimos herederos de una tradición y responsables de su cuidado y
transmisión.

Comisión Directiva

Sociedad Argentina de Historia de la Educación

Ana Diamant / Presidenta

Elisa Welti / Secretaria

Ariel Zysman / Tesorero

Teresa Artieda / Vocal Región Litoral

Juliana Enrico / Vocal Región Centro

Belén Mercado / Vocal Región Buenos Aires 

Glenda Miralles / Vocal Región Sur

Judith Rodríguez / Vocal Región Noroeste